jueves, 28 de noviembre de 2013

Te he vencido.

Te he vencido.
Te he vencido aun siendo mi peor demonio. Y me siento extremadamente fuerte porque tus ojos ya no me generan taquicardia y ya ni sé a que saben tus besos, ni quiero acordarme.
Has sido lo mejor y lo peor de mi vida ( hasta el momento ).
Pero hoy me quiero más a mi y en mi pecho no cabemos los dos. Entro yo , y justita, si me quiero mucho.


No vuelvas.

domingo, 24 de noviembre de 2013

Adicciones muy económicas.

El orgullo no nos ha tocado y hundido porque no permitimos darle paso entre éstas sábanas.
Sigo notando tu nombre en la nuca. Lo dejaste marcado en ella con tus manos cuando me agarrabas del cuello, como diciendo: "de aquí no te vas."
Tienes un olor más adictivo que el puto popper y me siento como una puta adicta. Una puta barbaridad.
Me generas una sinestesia brutal. Siempre que escucho blues quiero comerte hasta el alma, pero poco a poco.
Tus besos saben a café. No hace falta decir lo que despiertas con ellos...

domingo, 3 de noviembre de 2013

Tus manos de violinista se me han olvidado.

Fue ayer entre las cervezas, el tequila y el vino que llevaba encima cuando me di cuenta. La realidad se mostró ante mi más clara y nítida que nunca, eras un capullo.
Después de tantísimos años endiosándote de mala manera, bajaste a la tierra. Y además, bajaste de un trastazo sordo contra el suelo.
Ya no eres ni la sombra de lo que un día llenaba mis ojos. 
Te perdoné desaires, faltas de respeto, impuntualidades, situaciones que me dejaban en ridículo. Te perdone hasta que me usaras.
Pero ya no. Y fue justamente ayer cuando tuve las fuerzas de decirte que no, porque sinceramente no deseaba nada de ti. Después de tantos años no deseaba nada de ti.
Ese no me hizo sentir enorme. 




Lo mejor que podías hacer era 
convertirte en el fantasma
de mis debilidades ...