viernes, 18 de octubre de 2013

Superheroes venidos a menos.

El primero.
El de las rastas, pelo rubio, ojos miel y una mirada inocente. El que me prometió amor eterno a mis diez y poquitos... Promesas movidas más por la impaciencia de las hormonas que por lo que retumba en el corazón. Primer beso, primer abrazo, primer paseo de la mano, primera vergüenza bajo la sábana. Primera ruptura.
El Rider.
Afición común, la nieve virgen bajo las tablas nos movía más que nuestra piel. Muchas diferencias. El de Burton en los inicios, yo de Ride. Él tan de park y trucos sacados por ensayo y error. Yo más de fuera de pista, nieve blanca y dejarme llevar. ¿La mayor diferencia? La distancia que había entre mi piel y Madrid.
Mi fauno.
Recuerdo todos esos meses en una sola imagen. Una habitación oscura, con una mínima luz roja. Té negro, música psicodélica, conversaciones eternas, café, y ni un sólo beso.
El del mechón blanco.
El mechón blanco, el pelo moreno, los ojos azules, mil te quieros en dos años, de los cuales, solo queda impotencia y una sensación amarga en el fondo de la garganta.
El tercera línea.
Amigo más que amante, compañero más que jugador, albaceteño de nacimiento, alicantino de corazón. Su nombre siempre me olerá a ron, si nombre siempre me sonará a música veraniega... Su sonrisa, siempre será la más amable de observar.
El barbas, el actual barbas.
Lo estás haciendo jodidamente bien.


( Todos ellos fueron y han sido superheroes. O yo los veía así.
Ya os hablaré de más hombres con capa y poderes de a pie
que merecieron y merecen la pena.)

Es lo que es.

Otra vez.
Me pierdo en ti. En tu olor a café, en tu barba bien cuidada. En tu pelo, que ya van tres las veces que me arropa mientras busco un hueco a tu lado. En tus ojos, que son igual de azules que los que anteriormente me miraron con ganas de comerme, pero diferentes. Diferentes porque tú nunca me engañaste prometiéndome nada con la mirada. Es lo que es. Hay lo que hay... y curiosamente está bien así.
Eres la comodidad en persona; no pides, no exiges, no juzgas, no obligas, no sentencias. Pero si valoras, si sientes, si sonríes, si te relajas, si abrazas, si te preocupas, si..
Si me besas.
No me haces el amor. Demasiada carga sentimental contiene es terminación para ser la correcta. Me quieres. Me quieres por unas horas y nada más. Pero son un par de horas que soy yo y tú, aunque resulte redundante, eres tú. Me explico. Tú y yo. Sin poses, sin tensión social mal fugada, sin el qué dirán a nuestras espaldas, sin peros.
Hacer libremente lo que te dicta el interior de tus entrañas de cuando en cuando es una liberación bestial... Y lo que me dictan ahora es que me comas hasta el alma.  


domingo, 6 de octubre de 2013

El Barbas.

El equilibrio justo reside dentro de ti. 
Eres una balanza humana bien equilibrada. Sabes quererme como nadie a puerta cerrada, pero quererme en el sentido más crudo de la palabra. Querer mis piernas, mi pelo, mi olor, mis labios pero nunca, nunca mi corazón.
Soy gata y lo sé, pero tú con tus besos a dos tiempos y esa sonrisa bien metida entre revolcón y revolcón haces que me vuelva tierna y por unas horas no me importe estar a brazo partido.
¿Y a puerta abierta?