domingo, 24 de noviembre de 2013

Adicciones muy económicas.

El orgullo no nos ha tocado y hundido porque no permitimos darle paso entre éstas sábanas.
Sigo notando tu nombre en la nuca. Lo dejaste marcado en ella con tus manos cuando me agarrabas del cuello, como diciendo: "de aquí no te vas."
Tienes un olor más adictivo que el puto popper y me siento como una puta adicta. Una puta barbaridad.
Me generas una sinestesia brutal. Siempre que escucho blues quiero comerte hasta el alma, pero poco a poco.
Tus besos saben a café. No hace falta decir lo que despiertas con ellos...

No hay comentarios:

Publicar un comentario