Era tan fina la barrera que ni la vi conforme me iba acercando a ella. Y aquí estoy debatiéndome tres meses después lo que eres para mi, y lo más importante, que soy yo para ti.
Hay días que me levanto pensando en decir "¡Basta ya!", pero no.
Llegas tú, con tu sonrisa, tu olor y tu sensación de protección y ya todo da igual... Porque me hundiría en tu pecho una noche tras otra sin importar que fuera a pasar al día siguiente.
NO me avergüenzo si digo que he soñado más noches contigo de las que me he atrevido a reconocer y no me avergüenzo, es más, me enorgullezco en decir que lo que me hacía tener un pie puesto en el freno constantemente ha desaparecido. Tú lo has hecho desaparecer. Tú y tu ganas de ésto. Que siendo sincera conmigo misma no sé muy bien que es esto pero sienta jodidamente bien.
Me has hecho tocar pie entre tanto jaleo.
Me has hecho feliz.
Me has hecho quererme a mi misma.
Me has hecho sonreír.
Me has hecho quererte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario